POEMAS VARIOS

La luna

La luna luna me mira,
la luna luna me abraza,
que cálidas son las caricias
de sus rayos de plata.

La luna que a ti te mira
dormir a tanta distancia,
esta noche a mí me mira
en mi cama desvelada.

Tu cuerpo como al mundo vino
entre las sábanas blancas,
de perlas y plata se cubren
Esta noche estrellada.


Cada rayo de la luna
que acaricia tu espalda
lleva mis besos prendidos
en sus hebras de plata.

La luna que a ti te mira,
la luna que a mí me abraza,
como quisiera cariño
que a tu lado me llevara.




La niña del balón rojo

La niña del balón rojo
tiene tristeza en la cara
invisibles lágrimas bañan,
sus mejillas sonrosadas.

Bota el balón y rebota,
rebota el balón y cae,
del otro lado de la cerca
allí donde no ve nadie.

La niña del balón rojo
tiene tristeza en la cara
fue en busca de su juguete
y en ello perdió la infancia.

Bota el balón y rebota,
rebota en el destino,
donde se termina el juego
y se pierde la esperanza.



No me duele

No me duelen tus palabras
diciendo que no me amas,
me duele tu silencio
que alimenta mi esperanzas.

No me duele si pides
que me vaya,
más me duele no saber
si quieres que me quede.

Mi amor y mi tormento,
mi risa y mi llanto
trato de adivinarte en cada palabra,
pero no puedo.

Me alejas, me apartas,
me rozas, te acercas,
vienes y luego te marchas,
me hablas y haces silencio.

Yo sé que tienes miedo,
tanto como yo lo tengo
no voy a herirte
ni tu amor me hace daño.

Ya no puedo seguir,
debo irme mi amor eterno,
solo basta una palabra tuya,
solo basta un te quiero,
y a tu lado me quedo
aunque me gane el infierno.


 EL AMOR ES ETERNO.


En lo alto de la montaña

una gran roca encontré,

grabado en ella decía

¡Por siempre te amaré!

Caminando bajo un puente
en los pilares leí
¡Niña amada mía,
siempre te querré a ti!
La roca fue por el hombre
convertida en adoquín;
el agua arrastró el puente
no sé a que confín.
Las palabras las llevó el viento,
y el amor, llegó a su fin.
No seas tan necio poeta
que el amor eterno es,
dijo muy ofendida,
una hermosa mujer.
La vio el poeta alejarse
del brazo de su querer;
talvez sea cierto se dijo,
Y el tiempo pasando fue.
La encontró una tarde sola
a aquella hermosa mujer,
con su rostro pálido y triste,
le contó que su querer,
hacía ya algún tiempo
se fue para no volver.
¿Ves que tengo razón?
El amor eterno no es,
replicó punzante el poeta,
a la amargada mujer.
Ella le miró enojada
Y enérgica respondió:
¡Mira que eres necio poeta,
aún no crees en el amor!
La parca llevó a mi amado
por eso no ha de volver,
pero más allá de esta vida,
con el me encontraré.
Calló avergonzado el poeta
y luego se alejó,
musitándose a sí mismo:
Eterno es el amor.


Amor de sombras

Amor de sombras,
amor de noches calladas,
de ausencias y largas despedidas,
de navidades en soledad
y fugaces llamadas;
de miradas cómplices
y palabras ahogadas.

Amor imposible,
amor sin esperanzas
de sueños que se rompen
al llegar la madrugada.
De besos guardados
y caricias robadas.
Amor de sombras
que me desgarra el alma.





COMO EXTRAÑO

Como extraño
la complicidad alegre
de tu risa cristalina
la ternura de tus caricias,
la dulzura de tus labios.

Como extraño
el desafiar al mundo
con nuestro amor prohibido,
el besarte en la calle
aunque nos estuviesen mirando.

Como extraño
el calor de tu cuerpo
junto al mío
y tu respiración agitada
al hacerte mío.




 CIEGOS




Ciegos, ciegos somos,

vagabundos eternos

de un mundo de tinieblas

del cual escuchamos murmullos,
suspiros, gemidos y promesas,
mentiras y verdades,
alegrías y tristezas.
Ciegos, ciegos de hipocresía,
solo vemos lo que queremos
lo que es agradable,
lo que no es repugnante,
aunque sabemos que allí está
ignoramos la maldad,
la lujuria, la codicia,
la crueldad, la indiferencia.
Ciegos por opción
y no por destino,
todos podemos ver
pero no queremos,
es más cómodo este mundo
de tinieblas que inventamos,
que la mísera realidad
que nos rodea.
Ciegos, ciegos somos,
vagabundos eternos,
hipócritas peregrinos
de una sociedad en decadencia,
que se esconde tras máscaras
de falsa decencia.

  

¿CUÁL ES MI CONDENA?

Ay, amigo mío,
pregúntale a la luna
y a las estrellas
cual ha sido el delito
por el que hoy
se me condena.
Prisionera soy
de una cárcel sin rejas,
barrotes son los recuerdos,
fantasmas mis carceleros.
Ni la famosa Alcatraz
es tan segura,
como la prisión
en que vivo.
Pero que más da,
debo resignarme
a mi triste destino,
continúa tu camino
mi querido amigo,
yo aceptaré el mío
condenada por mis deseos,
muriendo por tu cariño.





1 comentario:

  1. Me llegan al alma tus versos Sol,siempre fuiste y sos una gran mujer.Besos mil.

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