POEMAS PREMIADOS



El tren de la vida

(Mención en el 6° Concurso Nacional
de Cuentos y Poesías - Agosto 2008)

Perdí el tren de la vida
y no sé en que estación,
me quedé parada en el andén
con los bolsillos llenos de ilusión.
En los labios el nombre de un hijo,
ese que nunca nació;
y en mi pecho mil canciones de cuna,
para el niño que no vio el sol.
Yo soñé acunarte en mis brazos,
yo soñé cubrirte de amor,
y de tanto soñarte, pequeño,
la vida en sueño se convirtió.
Perdí el tren de la vida
y no sé en que estación,
mis sueños se convirtieron en pesadillas
y mi alegría se volvió dolor.





POEMAS VARIOS
La conquista de América

( Mención especial en CONCURSO INTERNACIONAL DE POESIA
13 ANIVERSARIO DE ECOS REGIONALES
“POETA MARIO ALCIDES LOPEZ” - Octubre 2008)

Por el agua viene;
en barco la destrucción.
Huye América huye,
esconde tu corazón,
que a tus hijos ya viene,
una gran aflicción.
Brillantes escudos y cascos,
bajo el sol de la mañana;
negras almas esconden
bajos sus poderosas armas.
Con cuentas compran el oro,
con espejos compran la plata;
y así exprimen el seno
de la América flagelada,
con la misma saña cruel
que las fieras despedazan ,
la presa acorralada.
Cual hordas insaciables
en noche desenfrenada,
beben la sangre inocente
de una raza destrozada.
Llora América y gime
con la espalda encorvada,
mordiendo las cadenas
del blanco que la hizo esclava.




ESPERANDO LA MAÑANA

(1º premio en el XX Concurso de Cuento
Corto y Poesía "Prof. Antonio Apa Lucas"
Noviembre 2008)

Brama el viento, arrecia el agua,
la oscuridad sobre la choza avanza.
Crujen las maderas, se agitan las chapas,
de la humilde y precaria morada,
donde el viejo la mañana aguarda.

Llora la noche sobre la cabaña,
con sus lúgubres brazos le abraza,
con sus helados labios besa sus ventanas.

Acurrucase el viejo en una silla,
junto a la chimenea que casi se apaga;
sucia y raída manta le cubre,
dura almohada sostiene su cabeza blanca.

Una triste canción el viento entona,
monótona la lluvia le acompaña,
y dentro, el viejo la mañana aguarda.

Enjuto rostro, manos deformes,
angustia en los azules ojos,
tristeza en su gastada alma;
todo es soledad y nostalgia.

Llora la noche sobre la cabaña,
se ha dormido el viejo en la silla;
esperando la mañana.

El sol ya se despereza
agitando sus primeros rayos,
canta el gallo anunciando,
que el nuevo día ha llegado.

Sigue el viejo durmiendo,
con el rostro bañado en llanto,
pero no está solo el viejo;
la muerte le está acunando.


La lancera

(3º premio en el 14º Concurso de Poesía
Perfiles de Salto,Diciembre 2008)
¿De quién es el llanto triste
que en la pradera se escucha?
¿Quién es la mujer que contra el pecho
apreta fuertemente a sus hijos?
Melchora es su nombre,
Cuenca su apellido.
La llaman la lancera,
es la esposa del General Artigas.
Junto a él lucho en el campo,
de él, tuvo dos hijos.
Marcha el héroe al exilio,
no los quiso llevar consigo,
¿Cómo arrastrarlos tan tiernos,
en tan terrible y peligroso camino?
Lleva en el corazón el héroe,
atravesado un cuchillo,
¿qué será de ellos?
¿Cuál será su destino?
Cuídalos como si fuera yo,
a Manuel su hijo le ha pedido.
¿De quién es el llanto triste
que en la pradera se escucha?
De Melchora y sus hijos,
Que ven alejarse al héroe, al padre, al amigo.

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